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CARLOS GARCÍA CUENCA: “NUESTRO OBJETIVO REAL ES ESTAR ENTRE LAS SEIS MEJORES DEL MUNDO”
13/08/2026

Carlos García Cuenca afronta el Mundial de 2026 al frente de una selección española que ha experimentado un importante crecimiento competitivo durante los últimos dos años. Desde que asumió el cargo en un momento especialmente exigente, en la recta final hacia los Juegos Olímpicos de París, el técnico ha ido construyendo un proyecto con identidad propia, basado en la exigencia, el trabajo y una idea que se repite constantemente dentro del grupo: “vivir en la incomodidad” como camino para seguir creciendo.

Los resultados han acompañado esa evolución. España ha pasado de ocupar la novena posición del ranking mundial a consolidarse entre la quinta y la sexta plaza y, en el último Europeo, consiguió una medalla de bronce que confirmó el salto adelante de las RedSticks y reforzó la confianza en el camino emprendido. Pero el selecionador huye de expectativas que no se correspondan con la realidad: el objetivo para el Mundial es situarse entre las seis mejores selecciones y, una vez alcanzado ese escenario, mirar más arriba y plantearse por qué no luchar por las medallas.

Antes de entrar de lleno en el Mundial 2026, hablamos con Carlos García Cuenca sobre la evolución de la selección, la identidad que ha construido el equipo, su particular modelo de juego, la convivencia entre veteranía y juventud y también sobre su propia transformación como seleccionador. Una conversación que permite entender qué hay detrás del crecimiento de las RedSticks y cuál es la filosofía con la que España afronta el gran reto mundialista.

Carlos, lo primero, ¿Cómo llega la selección al Mundial?

Carlos Cuenca: “La verdad es que aún nos queda bastante tiempo de preparación. Estamos prácticamente en el ecuador de esta etapa. Hemos hecho una primera concentración más larga de lo habitual y ahora estamos en un momento en el que estamos trabajando de la manera habitual: 5 días a la semana con el fin de semana libre para que las jugadoras tengan un momento de poder despejarse y volver a la siguiente semana con la misma energía.

Buscamos que la selección llegue, como ya hemos hecho en otras situaciones, en su mejor momento. Es evidente que, para ello, hoy no podemos estar en un momento óptimo. Es más, ahora estamos en un momento complejo, pero las cosas van muy bien. Y solo pensamos en cuando llegue el inicio de la competición. Es un mundial un poco diferente con respecto al último porque el formato ha cambiado. Ha cambiado mucho, de hecho.

Se han suprimido determinados partidos del KO que podrían dar lugar a sorpresas, ya que a un partido todo puede pasar. Las eliminatorias no llegan hasta semifinales, con lo que los equipos que se jueguen las medallas se lo habrán ganado sí o sí. Es un mundial muy difícil y complejo en cuanto a conseguir objetivos y va a ser un mundial de máxima justicia deportiva, por el formato en el que está y por la manera en el que hay que llegar”.

¿Cuál es el objetivo de España?

Carlos Cuenca: “Para definir el objetivo seguimos siendo cerebrales y consecuentes con el contexto de la situación y de nuestro momento deportivo. A día de hoy, el ranking nos marca que estamos entre quintas y sextas. Creo que es nuestra posición real. El ranking cada vez nos está dando un reflejo más claro de cuál es la situación real de los equipos. Y en ese sentido, el objetivo que nos hemos marcado, también haciendo un análisis del formato y los rivales, es quedar entre las 6 primeras. Cuando comento esto llama un poco la atención, porque a lo mejor no suena todo lo ambicioso que se podría esperar. Pero creo que lo primero que hay que saber es la dificultad que conlleva este mundial y dónde estamos nosotras.

Y lo que no se puede es pretender conseguir unos objetivos mayores si no estás preparado para ello. Esto no quiere decir que nosotras no podamos optar a medallas, ¿Por qué no? Pero sabemos que nuestro objetivo real y donde nos tenemos que centrar, que es estar entre las seis primeras, algo que va a ser altamente difícil y muy complejo. Una vez que lleguemos a esa posición, que ojalá la consigamos, como todos los objetivos que nos hemos planteado hasta la  fecha, ¿por qué no pensar en algo más? Y algo más ya es pensar en medallas, estar entre las cuatro primeras. Pero con mucha calma. A día de hoy solo estamos centradas en acabar entre las seis primeras del mundo”.

Esta forma de plantear los objetivos es como una declaración de intenciones de lo que os representa como equipo, pero ¿Qué dirías que representa la identidad de esta selección?

Carlos Cuenca: “La identidad es un término muy amplio y complejo, porque hay muchas cuestiones con las que tratar. Además, está relacionado con el grupo de personas que componen el equipo. Tenemos la suerte de convivir, tanto staff y jugadoras, con un grupo de personas que yo las califico como muy buenas personas. Y eso, además de que sean muy buenos profesionales y muy buenas jugadoras hace que estamos en un entorno muy cómodo y que todo fluya.

De todas formas, como grupo necesitas una identidad, unas señas y demás. Aquí yo creo que hay dos vertientes: lo que es la parte deportiva, qué modelo de juego desarrollamos, cómo nos entienden, cómo nos categorizan las selecciones rivales, y otra, cómo somos nosotras como grupo y como selección. Dentro de la parte deportiva, somos un equipo muy especial en el sentido de que hacemos cosas bastante diferentes al común de los equipos, sobre todo cuando hablamos de los del top 10 del ranking mundial. Y eso pues genera que nos consideren diferentes, pero diferentes como algo positivo.

Y en cuanto a grupo, pues hay muchas cosas que hablar. Al final nos encontramos con un grupo de trabajo de buenas personas, de muy buenos profesionales, que queremos conseguir cosas mucho más motivantes de lo que todavía estamos consiguiendo, que sabemos lo que cuesta alcanzar objetivos como los que nos estamos planteando, que vivimos dentro de una incomodidad bien entendida y que queremos más, no somos conformistas. Pero también somos cerebrales y en todo momento hablamos de la situación en la que nos encontramos, del contexto, y no queremos generar falsas expectativas, sino seguir con nuestro proceso y nuestro libreto. Y es verdad que, cuando llegan los momentos clave, como este mundial, pues trabajar para la búsqueda del resultado. Tanto el proceso como el resultado tienen que ir de la mano”.

Quiero incidir en este vivir con la incomodidad, que se vice como muy dentro del equipo, tanto de staff como de las jugadoras, pero ¿qué significa realmente para vosotros este concepto?

Carlos Cuenca: “Vivir en la incomodidad es ser un inconformista y querer más, pero siempre bien contextualizado. Vivir en la incomodidad es que una vez consigamos un objetivo, ya pensar en el siguiente, en un escaloncito más. Vivir en la incomodidad significa que dentro del grupo todo el mundo sepa que no hay un momento plano, que siempre hay que buscar mejoras, que nadie tiene un puesto asegurado, ya no solo dentro de lo que es las propias jugadoras, sino también dentro del staff. Que un seleccionador tiene que, día a día, aportar cosas nuevas, que no puedes mantener una misma línea argumental, una misma línea de trabajo, que hay que mejorarla, que hay que ampliarla. Vivir en la incomodidad es, repito, buscar día a día un poquito más la excelencia. Y saber que todas estas cosas tan motivantes o complejas también de conseguir no son fáciles, y hay que hacer mucho para conseguir, a lo mejor, a veces, muy pocas cosas. Eso es un poco vivir en la incomodidad, el continuo trabajo, las continuas ganas de mejorar, y claro, ser consecuente con ese mensaje.

Una cosa es decirlo y otra cosa es hacerlo. Yo creo que en nuestro grupo hemos pasado de la palabra al hecho. Y eso es lo que también nos está dando los resultados que estamos consiguiendo.

Ya conocemos la lista de seleccionadas y en el equipo vemos la conjunción de veteranía y juventud con jugadoras que disputarán su primera competición grande. ¿Cómo se complementan todas las piezas para que funcione?

Carlos Cuenca: “La verdad es que la evolución del grupo ha sido natural. Una vez finalizados los Juegos Olímpicos, consolidamos un grupo al que se unen jugadoras para este nuevo ciclo. Tuvimos hasta París muy poco tiempo para trabajar, aunque fue un periodo muy intenso. Ahora ha habido un cambio natural que se ha producido de una forma muy sana, algo que es muy de agradecer. Actualmente nos encontramos con un grupo de jugadoras veteranas y otro grupo de jugadoras más jóvenes. La cocción entre ambos grupos nos hace vivir con una situación casi idílica, en el que existe un cóctel de conductas muy, muy, muy positivas.

Contamos con jugadoras consagradas y veteranas, con el grupo de capitanas, que para mí tiene una trascendencia fundamental. Son jugadoras que educan a sus compañeras, que siguen viviendo en la incomodidad también, porque ven que las jugadoras vienen desde abajo con muchas ganas y con mucha energía. Y las más jóvenes, que vienen con energía muy positiva, muchas ganas de llegar y ser protagonista, pero con la capacidad de escuchar y de aprender. Quieren ser educadas en el alto rendimiento. Y eso nos hace que vivamos en un momento francamente idílico dentro de lo que es un colectivo como el nuestro”.

¿Dirías que esta unión es también una de las fortalezas de la selección?

Carlos Cuenca: “Sin duda. Ya no solo la unión con las jugadoras, también con el grupo. Nosotros hablamos de equipo, no de jugadoras y staff. Hablamos de equipo. Tanto las jugadoras como el staff forman el equipo, cada uno con sus roles, pero somos un equipo. Y esas sinergias que se dan, ese momento idílico en las relaciones personales, y profesionales, es evidente que se convierte en una de las fortalezas y uno de los puntos más fuertes del grupo”.

La selección ahora viene de ganar el último año el bronce en el europeo. Por lo tanto, podríamos decir que se ha visto ya como un salto competitivo. ¿Cuál dirías que es la clave o ha sido la clave de este salto para ir a por más?

Carlos Cuenca: “Sí, hemos dado un salto. Desde el primer día que este grupo empezó a trabajar la ética del trabajo, la exigencia y el volumen de trabajo que estamos desarrollando, que es muchísimo, sabemos que nuestra principal herramientas a día de hoy es trabajar más que el resto,

Ese trabajo bien entendido por las jugadoras y bien gestionado por el staff nos han dado los frutos que esperábamos. Hemos dado un salto importante desde que recogimos el equipo antes de los Juegos, novenas del del ranking, a estar consolidadas entre quintas y sextas. Y eso no es fácil, porque es muy complicado subir en el ranking mundial. Nos hemos ganado el respeto internacional, es algo que percibo y que hablamos entre los seleccionadores.

Es cierto que cuando se planteó esta nueva manera de hacer las cosas, fue algo impactante, pero ahora mismo está consolidada dentro del grupo. Algo que a veces, cuando lo explicas, dices: “Ostras, es un trabajo muy potente todo lo que hacéis”. Sí, pero no nos queda más remedio para conseguir este tipo de cosas.  El europeo refrendó esta inversión en tiempo y en calidad de trabajo para la consecución de un objetivo y un resultado como el del bronce”.

Como seleccionador, ¿cómo recuerdas ese logro?

Carlos Cuenca: “Pues lo recuerdo con mucha alegría, pero también como una liberación en cuanto a decir: “Uf, ya ha terminado este proceso”. Fue súper intenso. Y lo recuerdo sobre todo como una explosión de satisfacción por el trabajo bien hecho, no el mío como seleccionador, sino del equipo. Habíamos cambiado muchísimas cosas, exigido una carga de trabajo muy incómoda y al final vimos que el resultado llegó. Y lo hizo de una forma merecida, no por una circunstancia especial. El camino hasta el europeo no fue solo en el europeo, sino ya la Pro League nos estaba dando pistas de que podíamos conseguir cosas muy importantes. La satisfacción por el resultado fue inmensa y es algo que en el deporte no siempre pasa que tienes premio por el trabajo realizado”.

Cuando hablas de los cambios que se han introducido en la selección, las jugadoras destacan la parte defensiva, con un sistema que se suele aplicar en el hockey masculino y que ellas se han adaptado a esta propuesta. ¿Cómo ha evolucionado vuestro juego en este sentido, en este ámbito?

Carlos Cuenca: “El modelo de juego en recuperación, es lo que nos hace más diferentes al resto. Fue una decisión que teníamos muy clara desde el principio. Nosotros queríamos hacer algo diferente, algo que el resto no hiciese, algo que al resto le generase mucha complejidad a la hora de competir contra nosotras. Pero también teníamos claro que iba a ser muy difícil de aplicar. Es más, al principio chocó mucho y no es que las jugadoras fueran reticentes a intentarlo, sino que veían que no estaban convencidas de si iban a ser capaces. Pero al final esto es como todo: trabajar, entrenar y convencer. Cuando las cosas salen bien es mucho más fácil convencer. Aunque el resultado a veces no sea el satisfactorio, sí lo es el análisis de cómo se ha desarrollado el juego y ves que está funcionando y solo falta limar detalles. Hemos ido evolucionando y llegamos al Mundial con un modelo de juego en recuperación que creo que para nosotros va a ser la excelencia en ejecución.

No sé qué nos van a plantear los rivales, porque los rivales nos están estudiando mucho, pero creo que vamos a llegar en nuestro mejor momento después de dos años de trabajo con este sistema. No sé si posterior al Mundial vamos a tener que modificarlo o no, pero creo que es algo destacable”.

¿Y en este modelo de juego qué papel juega la preparación física?

Carlos Cuenca: “Pues también fue algo que incidimos mucho, porque nuestra manera de jugar es muy exigente. Si queremos jugar de esta manera, tenemos que entrenar de esta manera y trabajar para que este modelo de juego sea aplicable. Lo que no podemos es queremos jugar así, pero no trabajamos de esta manera porque es muy exigente. Al final es: ¿queremos hacer esto? ¿Estamos convencidos de que podemos hacerlo? Sí. Vale, pues ahora hay que trabajar en consecuencia. La preparación física del equipo también ha dado un salto cualitativo y cuantitativo en cuanto a inversión en tiempo. Y es algo que se ha notado. Estamos tremendamente satisfechos con el trabajo físico de nuestras jugadoras”.

Y dentro de este trabajo como seleccionador, ¿cuáles dirías que son los principales retos a los que te enfrentas?

Carlos Cuenca: “Bueno, está muy relacionado con lo que acabamos de decir. Se trata de gestionar el grupo de la mejor forma posible. El trabajo está en el terreno de juego, pero el seleccionador tiene que dar respuesta a infinidad de circunstancias que a veces no encuentran respuesta en el campo, y tienes que estar preparado para eso. Para ello te tienes que rodear de gente muy profesional, en la que confíes plenamente, jugadoras muy profesionales y también, siempre buenas personas. Y luego, sobre todo, hay también un aspecto que yo le doy una trascendencia absoluta, que es el apoyo del grupo de capitanas. Para mí el grupo de capitanas es fundamental, es el nexo común entre una parte y la otra, es la gente de máxima confianza y transparencia y en la que yo me apoyo 100%. Espero que ellas sientan también ese apoyo por mi parte, aunque la exigencia con ellas es máxima. Estoy encantado con las tres capitanas y en ese sentido que hemos acertado plenamente en cómo estamos llevando las cosas”.

Eso es que dais mucha importancia a la comunicación, al final, ¿no?

Carlos Cuenca: “Sí. No paramos de hablar. Es una selección en la que se habla mucho, pero se habla bien, y en la que hay crítica, y en la que hay debate. Y en la que a veces hay discusiones, y en la que a veces hay intercambios de pareceres, pero en las que lo hacemos de una manera muy sana. También hay líneas en las que sabemos que no hay que cruzar, pero todo está súper bien entendido en ese sentido. Antes hablábamos de esa situación idílica del grupo. Bueno, pues esas son las sensaciones que tengo cuando surgen problemas, nos juntamos, lo hablamos, y se gestionan circunstancias que pueden ser incómodas”.

Te preguntaba antes sobre los retos, que es como la parte más difícil de ser seleccionador, pero ¿qué es lo que te genera más satisfacción?

Carlos Cuenca: “Hay dos cuestiones. Cuando eres un profesional del deporte y eres un seleccionador, pues evidentemente una de las cosas que más te satisface es conseguir los objetivos. Cuando nos planteamos objetivos y los conseguimos, te sientes completamente realizado como profesional. Pero luego está la parte personal, la parte humana, y eso es quizá lo más lo que de verdad te queda. Siempre digo que una de las cosas que a mí me gustaría cuando terminase el ciclo, es que el grupo me recordase como alguien que ha sido capaz de ayudarles en su vertiente deportiva y que les ha podido aportar cosas positivas en la parte personal. Ya no digo que me recuerden como una buena persona, que al final es lo que me encantaría. Pero si ellas y ellos, hablo también de personas del staff, me recuerdan como una buena persona que les ha ayudado en sus dos vertientes, personal y profesional, pues eso es al final lo que te queda y lo que más satisfacción da, incluso a veces más allá de los resultados”.

Y una última pregunta, ¿cómo lo está viviendo Carlos como persona, más allá del Carlos seleccionador?

Carlos Cuenca: “Pues, sorprendentemente, estoy súper tranquilo. Tengo que decir que este rol que tengo me ha llegado en el mejor momento de mi carrera, de muchísima madurez, de una capacidad de entendimiento de las situaciones mucho mayor, de no ser tan extremista. No existe ya el blanco y negro que cuando eres joven convives con él. Como todos, tengo mis momentos de no desconexión y perder un poco el equilibrio, por decirlo de alguna manera, pero estoy muy bien, muy tranquilo y muy satisfecho sobre todo con el trabajo. Estoy convencido que vamos a hacer las cosas muy bien. Luego hay muchos factores que van a influir en que las cosas salgan bien y muchos de ellos no dependen de nosotras. Pero estamos en ese momento idílico como grupo y yo también creo que estoy en un momento como ese, tanto profesional, incluso hasta en mi momento personal. Eso evidentemente ayuda a que todo vaya bien”.