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FINAL COPA DEL MUNDO 2026: A LA TERCERA SÍ SERÁ LA VENCIDA
29/08/2026

España volverá a disputar una final del Mundial de hockey 28 años después. El conjunto dirigido por Max Caldas se enfrentará a Alemania con la posibilidad de conquistar un título que la selección masculina ha rozado en dos ocasiones. Dos partidos separados por casi tres décadas, generaciones inolvidables y dos medallas de plata que forman parte de la historia del hockey español.

La primera oportunidad llegó en Barcelona, en 1971, durante la edición inaugural de la Copa del Mundo. La segunda tuvo lugar en Utrecht, en 1998, y terminó de la manera más cruel, con un gol de oro de Países Bajos en la prórroga. Ahora, en Wavre, una nueva generación tiene la oportunidad de escribir un desenlace diferente.

Barcelona 1971: la primera final de la historia

El Real Club de Polo de Barcelona acogió, entre el 15 y el 24 de octubre de 1971, el primer Mundial masculino de hockey. Diez selecciones participaron en un torneo que acabaría situando a España entre las grandes potencias de la época.

La selección española avanzó hasta las semifinales después de completar una excelente primera fase. En ella ya se enfrentó a Pakistán, al que derrotó por 3-2 en un partido disputado ante unas gradas abarrotadas. Juan Amat marcó el gol de la victoria desde el penalti córner cuando apenas quedaban dos minutos.

España se encontró con Kenia en las semifinales. Fue un encuentro cerrado, tenso y con muy pocas concesiones, que necesitó de la prórroga para decidirse. El triunfo español por 1-0 llevó al equipo anfitrión hasta la primera final mundialista de la historia. RTVE conserva imágenes de aquella competición y del histórico pase español.

El 24 de octubre, España jugó la final contra Pakistán. Los asiáticos, campeones olímpicos en México 1968 y grandes dominadores del hockey internacional, se adelantaron en el minuto 26. Akhtar-ul-Islam transformó un penalti córner y superó al guardameta español Luis Twose.

Pakistán protegió desde ese momento su mínima ventaja. España buscó el empate, pero se encontró con una defensa muy sólida y con las intervenciones de su portero, Aslam. La selección española dispuso de dos penaltis córner, pero consiguió derribar el muro pakistaní. El marcador ya no volvió a moverse y España terminó como subcampeona del primer Mundial de la historia.

La derrota no pudo borrar la dimensión de lo conseguido. España fue el único equipo europeo que alcanzó las semifinales y estuvo a un solo gol de convertirse en el primer campeón mundial.

Utrecht 1998: el oro que se escapó en la prórroga

Tuvieron que pasar 27 años para que España regresara a una final. Lo hizo en Utrecht con una generación que ya había conquistado la plata olímpica en Atlanta 1996 y el bronce en el Champions Trophy de 1997.

El equipo entrenado por Toni Forrellat llegó al Mundial neerlandés convertido en uno de los candidatos al título. España sumó cuatro victorias y un empate en la primera fase y certificó su clasificación para la final con una exhibición ante Alemania. El contundente 3-0 de las semifinales llevó a la selección hasta el partido decisivo frente a Países Bajos, anfitriona, campeona olímpica y verdugo español dos años antes en Atlanta.

El estadio Galgenwaard de Utrecht se convirtió en una enorme marea naranja. Cerca de 25.000 espectadores arroparon al conjunto neerlandés, pero fue España quien golpeó primero. En el minuto 18, Xavi Arnau culminó un ataque español y abrió el marcador.

España defendió la ventaja con la solidez que la había convertido en el equipo menos goleado del campeonato. Los minutos fueron pasando y el sueño comenzó a parecer posible. En el 55, Víctor Pujol marcó el 0-2. El oro estaba más cerca que nunca.

Sin embargo, Países Bajos reaccionó empujada por su público. Stephan Veen recortó distancias en el minuto 59 y Bram Lomans transformó un penalti córner justo después. En solo unos instantes, el 0-2 se había convertido en un 2-2 que llevaba la final a la prórroga.

El título se decidió mediante la regla del gol de oro: el siguiente equipo que marcara sería campeón del mundo. España resistió hasta que, cuando únicamente faltaban dos minutos, Teun de Nooijer aprovechó el rechace de un penalti córner y anotó el 3-2 definitivo. La celebración neerlandesa contrastó con la desolación de una selección española que había tenido el oro entre las manos.

Ramón Jufresa fue elegido mejor portero de aquel Mundial. España se llevó una plata extraordinaria, pero también la sensación de haber estado a solo unos minutos de cambiar su historia.

Una tercera oportunidad para cambiar el final

Barcelona 1971 y Utrecht 1998 dejaron dos medallas de plata y un legado que ha atravesado generaciones. Durante 28 años, España ha perseguido la posibilidad de volver al último partido de un Mundial. Ahora ya está aquí.

La selección de Max Caldas disputará ante Alemania la tercera final mundialista de su historia. Los RedSticks ya han asegurado igualar el mejor resultado conseguido por el hockey español, pero no quieren conformarse con repetir el pasado.

En Barcelona faltó un gol. En Utrecht faltaron unos minutos. En Wavre, España dispone de una nueva oportunidad para completar la historia y conquistar, por primera vez, el título de campeona del mundo.