Cinco años después de asumir el reto de dirigir a la selección absoluta masculina, Max Caldas afronta su segunda Copa del Mundo en el banquillo de los RedSticks tras el celebrado en 2023 en la India. España llega al munidal que se disputará en Bélgica y Países Bajos tras completar una progresión constante que les ha consolidado entre las grandes potencias internacionales. El bronce conquistado en el Campeonato de Europa, la cuarta posición en los Juegos Olímpicos de París y el sexto puesto en el ranking mundial avalan el crecimiento de un equipo que ha construido una identidad propia y que viaja al Mundial con la convicción de poder competir por todo.
A las puertas del campeonato más importante del hockey mundial, conversamos en profundidad con Max Caldas sobre el camino recorrido desde 2021, la evolución de los RedSticks, el relevo generacional, la cultura de equipo que ha impulsado desde su llegada y los retos de un nuevo ciclo olímpico. También analiza el grupo, los principales rivales, las aspiraciones de España y cómo vive, desde dentro, la presión de afrontar un Mundial con una selección que ya no quiere ser una sorpresa, sino una firme candidata a pelear por las medallas.
Max, hace 5 años que estás en el proyecto Absoluta Masculina. ¿Qué equipo te encontraste y qué equipo tienes ahora? Sobre todo en cuanto a la identidad del equipo.
Max Caldas: “Este agosto serán 5 años que estoy a cargo de la Absoluta Masculina de España. Nos encontramos con la posibilidad, en conjunto con los jugadores, crear un grupo muy joven con las bases de quiénes queremos ser, cómo queremos hacerlo y en cómo se refleja eso tanto dentro como fuera del campo. Cómo estamos juntos y cómo están con sus clubes.
Creo que donde estamos ahora es un lugar muy interesante, porque nos encontramos en las puertas de un mundial. Donde realmente podemos ir a competir en serio por todo. ¿Qué significa esto? La verdad que no lo sé a día de hoy, pero lo que es claro es que tenemos un equipo que ha crecido en conjunto con el tiempo, que ha ido evolucionando tanto como jugadores como como personas, como en el liderazgo, y que hemos logrado entre todos crear un programa de alto nivel donde el jugador es el centro de la escena y España es un equipo que a día de hoy va a competir siempre”.
¿Qué aspectos dentro y quizás fuera también han sido claves para construir esta identidad de este equipo?
Max Caldas: “En las cosas que nos enfocamos dentro y fuera del campo, sobre todo cuando comenzamos en el 2021 en Orense, hablamos de 5 hábitos vacíos de talento que pensamos que tanto a nivel clubes como a nivel selección, para los jugadores de selección tenían que ser visibles tanto para nosotros como para la gente fuera de este grupo. Creo que esos hábitos nos hicieron mantener una estabilidad emocional interesante porque los chicos sabían que post partido o pre partido íbamos a enfocarnos primero en esas cosas y después en la parte de resultados. Si esto va de personas y de procesos, teníamos que ser muy claros que esos procesos y las personas estén centradas en cómo preparamos torneos o partidos y cómo los cerramos antes del siguiente. Y eso ha hecho que nos enfoquemos mucho en nosotros los primeros 2-3 años y mucho menos en los rivales. Ahora estamos en un por ahí 80-20, 70-30, pero el primer año, los primeros 12 meses fue 100% España. Cada partido, cada entrenamiento, cada competencia nos enfocamos en nuestras cosas para darles sentido. Que lo que les pedimos es lo que queremos hacer. En eso somos consecuentes con las cosas que hacemos. Y creo que ha sido clave para poder desarrollarnos tranquilamente en el tiempo”.

¿Y ha habido algún momento, algún partido, alguna charla en el vestuario en el que digas: ostras, click, lo tenemos, estamos en el camino?
Max Caldas: “Si me preguntas si hubo un momento que digas sí, vamos bien, creo que no es un momento, son muchos momentos en conjunto. Son cosas que seguramente el público no las ve, pero nosotros las valoramos diferentes. Son muchos mini momentos para describir uno y han sido tanto dentro del campo como fuera del campo. Yo creo que definir uno solo me parecería que le haríamos muy mal a todos los demás que han pasado, que son tan relevantes como ese momento. Pero tengo en mi cabez, tengo 4 o 5 que se quedan en mi corazón”.
Afrontas tu segundo ciclo olímpico, ¿qué va a cambiar respecto al primero?
Max Caldas: “Sí, de París a Los Ángeles es mi segundo ciclo olímpico. Esto va a ser completo. 4 años. Creo que, por suerte, el alto rendimiento lo que te exige es que el día a día sea diferente, motivante, desafiante, tanto para el staff como para los jugadores. El ser curiosos, el querer ser mejores ya siendo buenos, el querer buscar ganancias que por ahí cuestan mucha inversión para lo que realmente sacamos, pero que son claves. Creo hace que este grupo de jugadores, el actual y el que se viene, es un grupo muy conectado y muy hambriento por querer ser parte de este nivel. Tenemos muy cerca los sub-21, sub-18, sub-16. Nos interesa mucho quiénes son y cómo les va para que sean parte de este proceso. Así que ahora, de cara al mundial, creo que vamos a poder jugar un mundial diferente al pasado, en la India, que fuimos a ver qué pasa y ahora vamos a competir. Que esa diferencia parece poca, pero es de mucho impacto”.
¿Cómo lo gestionas para que el vestuario lo vea como un aliciente de tener nuevos jugadores que crean nuevas competencias?
Max Caldas: “Creo que la clave para que estos procesos sean fluidos y produzcan más motivación que fricción o dudas es que cuando uno es consecuente en su presencia como seleccionador en los seleccionados subs. Invitamos a ser parte de nuestro proceso a los seleccionadores subs con nosotros en el campo. Eso hace que sea normal ver las caras de los chicos y que los chicos vean nuestras caras y que nos conozcamos de tú a tú, no solo de seleccionador a jugador o viceversa. Segundo, es clave que cuando tú invitas un niño nuevo a tu programa que sea estable y continuo, Hacerlo en un momento que ese chico sienta éxito al estar, que no sienta, hostia, que esto va muy rápido, no estoy preparado. O sea, que hay que prepararlos durante el camino para cuando vengan a este nivel sientan éxito y lo puedan vivir ellos mismos y sean quienes son. Creo que una clave fundamental de la cultura de un grupo es cuando viene gente nueva y pueden ser quienes son ellos, eso da la pauta que el contexto es competitivo pero muy sano y hay espacio para la gente nueva. Y creo que eso se trabaja en el día a día y lo hacemos con ellos todo el tiempo”.
Te hemos oído hablar en cuanto al juego de España, que España juega bien cuando es España. ¿Qué quiere decir?
Max Caldas: “Cuando España juega bien, creo que es cuando sabemos potenciar nuestras virtudes. A mí me gusta siempre resaltar que cuando elegimos un jugador para que sea parte de nuestro programa, elegimos por lo que hacen bien, no por lo que les falta. Y lo mismo con España, cuando identificamos nuestros puntos fuertes, cómo hacemos para que los jugadores buenos jueguen de buenos contra el que sea. O sea, que nos enfocamos siempre a más, no a lo que nos cuesta, sino lo que hacemos bien. Y eso lo que sí significa o requiere es que cuanto más sean parte de esta discusión los jugadores mismos y busquen soluciones que a ellos les convienen dentro de su juego, es potenciar esos momentos contra Holanda, Alemania, Bélgica o Gales, ¿no? Que no importe tanto lo que es el rival, sino cómo tú encuentras tus herramientas dentro del equipo. Esto, ¿de dónde viene? Del día 1, de enfocarte 100% en España. El conocerte y conocernos para potenciarnos hace que sea más fácil que el enfoque sea dentro para afuera que fuera para adentro, porque aparte lo de fuera para adentro lo puedes controlar muy poco. Entonces, ¿para qué perder tiempo en esas cosas? Entonces, nuestro objetivo es siempre partir de nuestras bases e ir ajustando acorde al rival. Pero no sacrificar lo que nos hace fuertes”.

Hay algo que me llama la atención, que es la identidad que debe tener un jugador al ser RedStick. Entonces, doble pregunta. Primero, ¿cuál es esa identidad? Y segundo, ¿qué KPIs analizáis para el seguimiento de los jugadores en cuanto a: está preparado para ser un Red Sticks?
Max Caldas: “A ver, nuestra identidad como RedSticks, como jugador de Absoluta España, es una entidad que parte desde las bases de por qué te elegimos, qué haces bien por encima de la media, puedes mantener tus virtudes en el tiempo a nivel alto. Una vez que eso se reproduce, sean cosas técnicas, tácticas, físicas, de liderazgo, jugadores que tengan impacto en compañeros, que hagan mejor a su contexto. Todas estas cosas que son muy diferentes, no hay una, son muy diferentes. Es el seguimiento de los chicos en el tiempo. Una vez que eso lo logramos confirmar, los invitamos a que se desafíen en un contexto superior. Y que en su club o en la selección esas bases estén siempre. Justamente cuando no estamos juntos, el ser diferente es mucho más complicado y por ende mucho más relevante. Cuando estamos juntos es fácil porque estamos todos dentro de la misma burbuja. Los diferenciales son los que cuando nadie está mirando eligen lo que tienen que hacer bien para ellos. Y por ese camino impactan en los demás. Eso es fundamental. Por ende, cuando ahora vemos jugar a un niño sub-16 en entrenamientos, en torneos, nos interesa lo que hacen bien y poder mejorarlos en esas facetas de su juego que realmente hacen bien para que sean excelentes. Ir creciendo desde lo positivo, que sean conscientes de lo que les cuesta, pero rara vez lo que te cuesta te define. Lo que te define es lo otro, como jugador y como persona. Ahora bien, si lo que te cuesta, te limita, hay que tener una charla muy seria de cómo encarar esas cosas. Pero yo creo más el otro camino, El de hacer los jugadores buenos, excelentes. Y los seguimos en los clubes y en sus territoriales y en selecciones de esas bases. E intentamos que los seleccionadores subs y en los clubes entiendan cómo ayudar a ese chico mejor. Y compartimos esos conocimientos con clubes y territoriales para el beneficio de ese jugador. No es ni mío ni de ellos, es lo mejor para el jugador siempre”.
Max, ¿Cómo llegamos al mundial?
Max Caldas: “Al mundial llegamos muy bien. Creo que hemos elegido dar la lista cómo tiene que ser. La lista pertenece a los jugadores, no a los entrenadores. Si quieres ser excelente en el mundial, necesitas prepararte para ser excelente en el mundial. Los que están, los que saben que van a ir, los que saben que no van a ir… cuando das la lista tarde, creo que es más complicado ensamblar las líneas y las bases para poder dar el salto de calidad. Nosotros elegimos que los jugadores vayan de vacaciones ya sabiendo por dónde van los tiros para poder prepararse o no prepararse acorde. Y respetar los que quedaron fuera y darles la chance de conectar con nosotros y no perderse o sentirse dejados de lado. Y estamos muy bien.
Lo que toca es llegar finos y rápidos y con confianza al mundial. Los entrenamientos son parte de eso. Y después, una vez que empezamos a competir, lamentablemente para para mi, ganar o perder es algo que no controlamos, así que nos enfocaremos en lo nuestro. Pero confío mucho en los míos, y hoy más que nunca”.

¿Cómo nos posicionas en este momento respecto a nuestros rivales?
Max Caldas: “Va a ser un grupo interesante. Rivales diferentes a los normales, con los que jugamos mucho menos que con los europeos. Una Sudáfrica con los hermanos Kassim, que son jugadores top mundial, con una gran pasión deportiva y cultura deportiva como equipo. Un conjunto muy orgulloso de lo que son y lo que representan. Una Australia que la vemos en Pro League y que siempre son partidos ofensivos, abiertos, físicos, rápidos, que molan mucho. Y una Irlanda que, aunque parezca que sea el equipo de menor ranking en el grupo, es otro equipo con una gran historia deportiva y una gran pasión por lo que hacen y cómo lo hacen. Y un equipo que conoce muy bien sus puntos fuertes, que tiene varios y muy diferentes. Pero lo bueno de esto es que va a ser un grupo diferente: 4 equipos ofensivos y atractivos. Así que realmente con muchas ganas del primer partido con Sudáfrica, la verdad, muchas ganas”.
¿Con qué objetivo vamos al Mundial?
Max Caldas: “A competir, al Mundial vamos a competir. Creo que desde que comenzamos juntos dijimos que España no juega ningún partido sin competir. ¿Qué significa esto? Es que nosotros entendemos muy bien que podemos en el mundial aspirar a mucho, pero hay equipos por encima nuestro del ranking a día de hoy, que tienen más derecho a pretender medallas. Pero España va a jugar a ganar cada partido, que es diferente a ganar todos los partidos. Así que sí, ya me imaginé mucho todos los días en el mundial, todo el verano, y realmente los quiero ver competir porque creo que nos van a hacer sentir muy orgullosos como país de cómo lo van a hacer”.
Y fuera del tema deportivo, ¿qué esperas del mundial en cuanto al proceso de este ciclo olímpico?
Max Caldas: “El mundial, como dentro de un ciclo olímpico, es, creo que es el punto intermedio, el punto a mitad de camino de los Juegos Olímpicos. Y como tal, tiene la relevancia que tiene de cara a los Juegos Olímpicos, pero en realidad es que para los Juegos quedan 2 años todavía. Creo que el enfoque está puesto hoy, en el día de hoy. Como entrenadores debemos pensar de aquí a 6 meses, a un año, 2 años, qué jugadores vienen, qué jugadores dejan, cómo esa sopa la vamos cocinando de forma adecuada para no solamente ser muy buenos hoy, excelentes en el mundial, Sino para tener un equipo que pueda jugar más de unos JJOO continuos. Yo no puedo como seleccionador solamente pensar en mí y en el día de hoy, tengo que pensar en el futuro y el que a mí me suceda o la que a mí me suceda tiene que encontrarse un programa que sea sostenido en el tiempo, estable, sano y en crecimiento. Entonces esos dos mundos se juegan también delante del mundial. El mundial tiene valor porque es el torneo más importante de nuestro deporte como deporte, pero los Juegos Olímpicos son todos los deportes juntos, asñi que a la copa del mundo vamos a dar todo”.

Después de tantos años, después de tu trayectoria, ¿cómo afrontas un evento así? ¿Te sigues poniendo nervioso? ¿No duermes? ¿Cómo lo afronta Max Caldas?
Max Caldas: “El estar bien físicamente, dormir bien, estar preparado para lo que toca es para mí cada vez más clave. Una de las razones por las cuales no nos fue bien en la ventana de enero-febrero fue porque yo no estaba bien. Y no porque yo sea relevante, sino porque mi liderazgo impacta a los demás. Y yo, al no estar descansado porque opté por ayudar al Sub-21 y ayudar en la sala, no me di descanso. No me preparé bien para lo que venía y estaba más irritable, dormía peor, muy preocupado por los resultados de los partidos en vez de los procesos y la gente. Eso fue una gran enseñanza post Valencia-Hobart y ahora estar física y mentalmente descansado, dormir 7-8 horas, ir al gimnasio todos los días… son cosas que a mí me hacen bien y por ende me relajan para mi trabajo. También el saber delegar cada vez más. Los rivales del mundial los hacen entrenadores que hemos seleccionado, seleccionadores subs y de clubes que tienen un equipo por persona y ellos nos hacen los reportes de sus equipos. Nos quitamos el trabajo encima y usamos gente, darles experiencia para ayudarnos a este nivel.
Entonces vas delegando, vas descansando y preparando tu cuerpo para lo que viene, y sobre todo confiar en lo que hacemos y no perder tiempo en lo que no hemos hecho, que eso normalmente te consume mucho y creo que no es muy sano. Entonces Cada vez es estar más presente, con los pies donde estoy parado, y no preocuparme mucho por lo que va a pasar, por lo que ha pasado. Y creo que eso es una enseñanza que sigo aprendiendo desde mis errores, obviamente, no, pero bueno, es lo que toca”.
¿Qué es lo que más te gusta de las grandes competiciones a ti?
Max Caldas: “Lo que más me gusta de este tipo de torneos es ver las caras de los jugadores de disfrute, el ver la sensación que te pica la panza, las ganas de ver ese partido, de ir al campo y ver cómo la gente experimenta tu equipo, cómo los ves jugar, cómo los ves competir. Creo que al ser más extrovertido, pillo mucha energía de la gente y de los contextos hacia adentro, me hace bien. Y creo que esa interacción hace que disfrute muchísimo un torneo de esta magnitud. Aparte, en dos países históricamente grandes del hockey, como Bélgica y como Países Bajos, que van a preparar una gran fiesta y grandes estadios. Y la verdad que va a ser una pasada”.
Por último, ¿cuál es el legado que te gustaría dejar en el hockey español?
Max Caldas: “Nunca he pensado en mi legado como tal. Yo creo que eso lo dejo para que la gente lo diga, lo comente o que lo haga constancia. Yo trabajo en el día a día, literalmente, porque mi mujer me permite hacer este trabajo estando tanto tiempo fuera de casa, y también mis hijos. Sin ellos es imposible. Y trabajo para dejar el programa masculino de hockey español en el mejor lugar en el que yo lo encontré, que ya estaba muy bien, pero ahora conectar a la gente que va a competir de acá a Brisbane en el 32. Aunque yo esté o no esté, creo que pensar en el ahora y en el futuro creo que es una parte relevante de mi trabajo. Con preparar a la gente que me puede llegar a suceder. Y dentro de ese trabajo es disfrutar con los jugadores el día a día y desafiarlos a que se crean excelentes. Y una vez que me vaya y haga otra cosa con mi vida, ya la gente dirá si lo hice bien, mal, regular, pero creo que eso yo no lo puedo ni controlar ni me interesa que ese sea mi objetivo diario”.



