Cuando cada detalle cuenta, hay figuras que no están en el terreno de juego pero que resultan fundamentales para que todo funcione. Maxi Bravo vive su segunda temporada como jefe de equipo del Sanse Complutense masculino y representa perfectamente ese perfil que ayuda al grupo desde la logística hasta la gestión de los pequeños imprevistos. Su trabajo consiste en conseguir que jugadores y staff solo tengan que pensar en competir.
Nombre y apellidos: Maxi Bravo
Años como jefe/jefa de equipo: 2 temporadas

¿Qué es lo más importante de tu trabajo como jefe de equipo?
Maxi Bravo: “Creo que lo más importante es conseguir que los jugadores y el staff solo tengan que preocuparse de competir. Que todo lo demás esté controlado: horarios, material, viajes, comidas, detalles… Intento anticiparme a los problemas antes de que aparezcan y ayudar a que el equipo funcione de manera fluida”.
¿Cómo afronta el vestuario la F4 2026?
Maxi Bravo: “Con muchísima ilusión y también con responsabilidad. Llegar a una Final Four no es casualidad y el equipo se ha ganado estar ahí durante toda la temporada. Hay ambición, pero también tranquilidad porque el grupo confía mucho en el trabajo que se viene haciendo desde hace tiempo”.
¿Tiene algún ritual tu equipo antes de salir al campo?
Maxi Bravo: “Más que un ritual concreto, tenemos pequeños hábitos que repetimos siempre: la música en el vestuario, que normalmente pongo yo con toda la delicadeza y sensibilidad que me caracteriza, aunque alguno diga que entro como un camionero argentino a las 7 de la mañana. También están ciertos momentos de charla entre jugadores y ese último corrillo antes de salir al campo. Son cosas sencillas, pero ayudan a conectar al grupo y entrar todos en el mismo estado competitivo”.
¿Cuál es la anécdota más surrealista que te ha pasado como jefe de equipo?
Maxi Bravo: “Una vez, antes de un partido importante, desapareció una bolsa con parte de las equipaciones y acabamos revisando medio club pensando que alguien se la había llevado por error. Al final apareció en el autobús, debajo de unas mochilas. Fueron 20 minutos bastante tensos… aunque ahora nos reímos”.
¿Qué es lo más raro que te ha pedido un jugador antes de un partido importante?
Maxi Bravo: “Hay algunos jugadores con manías o rutinas muy concretas. Desde querer exactamente el mismo sitio en el vestuario hasta pedir arroz blanco en el desayuno. Pero forma parte del deporte y del ambiente competitivo. Mientras les ayude a entrar bien al partido, intentamos adaptarnos”.
¿Hasta qué punto influye la logística que gestionas (horarios, comidas, descansos) en el rendimiento?
Maxi Bravo: “Influye muchísimo. A alto nivel, los pequeños detalles marcan diferencias. Llegar con calma, descansar bien, comer a la hora adecuada o evitar estrés innecesario antes de competir puede cambiar el rendimiento del equipo. Muchas veces el trabajo invisible es el que más se nota cuando falta”.
¿Qué detalle organizativo marca la diferencia entre ganar y perder?
Maxi Bravo: “La capacidad de mantener la normalidad en momentos de máxima tensión. Cuando todo está organizado y el jugador siente estabilidad alrededor, puede centrarse únicamente en competir. En torneos cortos como una F4 eso es muy importante”.
¿En qué momentos el equipo necesita más tu ayuda?
Maxi Bravo: “Sobre todo en los momentos de presión o cuando aparece algún imprevisto. Ahí es cuando más importante es transmitir calma y soluciones rápidas. También intento estar cerca del jugador en el día a día, porque muchas veces ayudar no es solo organizar cosas, sino escuchar y apoyar”.



