Con motivo de la Final Four que se disputará del 29 al 31 de mayo en el Real Club de Campo, seguimos con esta serie de entrevistas para poner en valor a quienes sostienen el día a día de los equipos desde la sombra. Conversaciones que descubren la parte menos visible del alto rendimiento y que muestran cómo se vive una gran competición más allá del césped.
En esta segunda entrega hablamos con Mon Dinarès y Gemma Martínez, jefas de equipo del Club Egara femenino, que explican cómo preparan la Final Four desde la logística, la coordinación y la gestión de todos esos pequeños detalles que pueden marcar el ambiente y la concentración del equipo antes de un partido decisivo.

Nombre y apellidos: Mon Dinarès Quera y Gemma Martínez Cugota
Años como jefa/jefe de equipo: 7 años y 1 año
¿Qué es lo más importante de vuestro trabajo como jefas de equipo?
Lo más importante es que tanto la organización como la logística vayan de acuerdo con las necesidades del equipo y queden siempre en un segundo plano. Esto significa realizar un trabajo constante de coordinación entre staff, club y federaciones con el máximo nivel de exigencia y responsabilidad posible.
¿Cómo afronta el vestuario la F4 2026?
El equipo tiene muchas ganas de afrontar este reto. Pero nos centramos únicamente en el partido del sábado, que ahora mismo es la única realidad.
¿Tiene algún ritual vuestro equipo antes de salir al campo?
A nivel colectivo no, más allá de la reunión previa, las últimas indicaciones de Joan a pie de campo y la preparación para el Lineup. Darnos ánimos y fuerza para afrontar el partido. A nivel individual seguro que sí hay rituales.

¿Cuál es la anécdota más surrealista que os ha pasado como jefas de equipo?
Mon: La temporada 2020-2021, en contexto COVID, fue en general muy surrealista. Especialmente surrealista fue la Copa del Rey y de la Reina en Valencia, sin público, solo jugadores y jugadoras y una infinidad de burocracia y cumplimiento de requisitos previos que resultó muy estresante y tenso. Y eso que éramos unos privilegiados porque la División de Honor era la única que estaba jugando la liga.
Gemma: “tener que volver al aeropuerto en Canarias desde el hotel el día antes del partido porque nos habíamos dejado una maleta, y quedarnos tiradas con el taxista en la autovía porque el coche no iba muy fino y tuvo que ir a buscar gasolina con un bidón…
¿Qué es lo más raro que os ha pedido un jugador antes de un partido importante?
Aparte de clips, kleenex, barritas, plátanos… tener que cortar alguna parte de ropa porque aprieta, coser algún dorsal o tener que ir al Decathlon de Canarias a buscar unas faldas… Lo típico…
¿Hasta qué punto influye la logística que gestionáis (horarios, comidas, descansos) en el rendimiento?
No sé si es una influencia directa para aumentar el rendimiento. Lo que seguro no puede pasar es que baje por culpa nuestra. Es fundamental que todo salga como se ha pactado con el staff y el club para no perjudicar el rendimiento y que todo el mundo esté focalizado en su papel. En general, nuestra gestión debe ser discreta y sin hacer ruido. Por nuestra parte, cuando hace falta calma, apoyar al staff y al equipo para conseguirla; y cuando hace falta ser más intensos, también.

¿Qué detalle organizativo marca la diferencia entre ganar y perder?
Nuestro objetivo es que el staff y las jugadoras lleguen en las mejores condiciones al momento del pitido inicial de cada partido. Una descoordinación logística o incidencias de última hora no creo que determinen si se gana o se pierde, pero si afectan a la concentración de las jugadoras sí podemos sentirnos responsables.
¿En qué momentos el equipo necesita más vuestra ayuda?
En la gestión de los viajes. La Copa y la Final Four son momentos en los que el jefe de equipo cobra más importancia porque somos responsables de todo lo que sucede fuera del campo y las incidencias que puedan surgir deben resolverse de la mejor manera posible para que no afecten al objetivo deportivo ni a la convivencia del grupo. También en el banquillo, en momentos críticos o de presión, el papel del jefe de equipo puede ayudar a calmar el ambiente.


